Siempre nos quedarán los Limones Rojos

“De todos los bares del mundo, ella vino al mío”.
Humphrey Bogart decía estas palabras en Casablanca, pero si llevamos esa frase a la vida real podemos darnos cuenta que no se trata de un bar, ni de una casualidad, sino de un amor que llega.

No hace falta buscarlo, simplemente aparece, porque aunque no se pueda garantizar un final feliz, siempre hay algo bueno en enamorarse. Es algo que siempre merece la pena. Siempre.

¿Qué me decís del famoso “play it again, Sam”? ¿Realmente se refiere sólo a una canción o hay algo más detrás? A los fans de Frank Sinatra les encanta “As time goes by”, pero hay algo más. Humphrey Bogart, Rick en Casablanca, quiere recordar cada segundo que pasó con Ingrid Bergman en París. Tiene la necesidad de sentir los buenos momentos que pasaron juntos, aunque una parte de esa satisfacción lleve necesariamente al dolor causado por la falta de ese final feliz. ¿Por qué no es un final feliz un amor terminado? El que algo termine no significa que no sea bueno.

“Te quiero. Te quise desde el primer momento en que te vi. Te quise incluso antes de verte por primera vez”.
En la película “Un lugar en el sol”, se mencionan estas palabras. ¿Qué significado tienen para ti? Yo  veo a una persona enamorada, que sabía que aunque tardase, llegaría su amor. Sabía que sólo tenía que esperar, porque todos hemos pensado alguna vez en cómo sería la persona de nuestra vida, y aunque no nos guste esperar, sabemos que esa persona llegará.

Como en la película “Drácula”, en la cual un Drácula enamorado se contiene al ir a morder a su amada justo después de decirle “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. ¿Habías escuchado la expresión océanos de tiempo? Yo nunca, pero estoy completamente segura que un océano de tiempo es una medida tan grande que no muchas personas estarían dispuestas a medir. Saber que alguien está dispuesto a esperar durante “océanos de tiempo” para poder llegar a encontrar a la persona que cambie su mundo  es algo realmente romántico. Es una sensación increíble que seguramente todos querríamos experimentar.

En la película “Memento” las palabras son algo diferentes. “No me acuerdo de olvidarte”. ¿Cómo se puede acordar alguien de olvidar a alguien?¿no llevaría eso a recordar más a esa persona? Claro que sí. ¿Por qué hay que olvidar a alguien?¿qué puede ser tan fuerte e importante como para tener que olvidarse del ser amado? Ni la muerte consigue eso. Como decía Rousseau, “desear no es querer. Se desea lo que se sabe que no dura. Se quiere lo que se sabe que es eterno”. Hablamos de querer, no de desear. Se puede desear a una persona, e incluso desear quererla, pero si no sabes que la quieres es porque no lo haces. Es algo que no se duda. Es algo que se siente con claridad.

A pesar de que “Casablanca” es mi película favorita, quiero mencionar “Los puentes de Madison”, ya que el seductor fotógrafo Clint Eastwood le menciona a la bella ama de casa con decenas de sueños por cumplir las siguientes palabras: “No quiero necesitarte porque no puedo tenerte”.
¿Por qué no se puede tener a alguien?¿Es una verdadera necesidad el tener a la persona que amas o es mero egoísmo?
Puedes sentir que necesitas a la persona a la que amas cuando en realidad deseas la egoísta idea de sentir que es sólo para ti, mientras que una parte de ti sabe que lo mejor para ella no es esa opción.

Los finales de “Casablanca” y “Los puentes de Madison” son muy parecidos. Dos mujeres casadas que, a pesar de estar enamoradas, realmente enamoradas de dos hombres que no son sus maridos, acaban manteniendo su vida. ¿Por qué? En “Casablanca”, Humphrey decide por Ingrid porque sabe que su vida está al lado de su marido, mientras que en “Los puentes de Madison” es Meryl quien decide renunciar a una nueva vida por cobardía, por no ser capaz de realizar sus sueños y decide continuar con una insípida vida cuidando de su marido, hijos y casa.

En definitiva, ¿qué es el amor? ¿Qué es el deseo? ¿Por qué el amor y el deseo nos hacen actuar de maneras que nunca entenderemos? ¿O es que no queremos entenderlas?

Aunque una decisión cobarde siempre nos dejará el pensamiento de “siempre nos quedará París”, si  realmente se quiere algo, no se desea, se quiere, hay que arriesgar. Hay que pensar que se han esperado océanos de tiempo y que esta vez no se puede desperdiciar la ocasión.

No se puede vivir con el pensamiento de “Play it again, Sam”.

Aunque siempre podemos quedarnos a esperar que alguien encuentre los limones rojos por nosotros.

 

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